MORIR O LIBERARNOS

 


¿Qué nos impide volar? ¿Cuál es el peso que nos encierra en una jaula? ¿Qué sucesos o emociones han cortado nuestras alas?

El 4 de junio fui a ver Pájaros en la sala La Factoría Tino Fernández; al ingresar tres pájaros móviles que en ocasiones servían a la luminotecnia; unas puertas cerradas; en escena tres interpretes; con ello se crea una danza en el fluir de la obra; otros elementos ingresarán a dar matiz; internamente se cocina una ópera, cargada de culpas, dolor, engaño, muerte; una obra que requiere el trabajo interno de sus intérpretes para lograr las capas de subtexto y cargar con el peso de cada personaje.

Hace mucho no escribía después de ver una obra, y este quizá sea un motivo para que quieras verla; si lees esta crítica espero puedas ver este montaje dirigido por Martha Márquez; es de esas obras que te quedas masticando después de la función y comprendiendo lo asertiva que fue la dirección.

Mi amiga, la gran actriz Mabel Bohórquez, alguna vez después de ver un montaje universitario, me decía que hay personajes que requieren actores con trayectoria de vida; y a mi parecer es uno de los grandes aciertos de la directora; los intérpretes le dan coherencia a los personajes y a las grandes cargas emotivas que deben cargar. Aunque el primer gran acierto es la selección de la obra; Erik Leyton escribe esta obra y no es de sorprender que Pájaros sea Premio Nacional de Dramaturgia.

La obra propone a dos personajes que narran sus acciones y la de los otros; lenguajes de sordos y una dramaturgia que construye genialmente vacíos; para que el espectador complete, para completar en escena tres intérpretes: Diana Jaramillo (Actriz que conozco y estimo mucho); Nelson Camayo y Martha Márquez; tres pajaritos en busca de su muerte o de su libertar; morir implica dejar lo que nos atormenta, lo que no nos permite volar; porque en ocasiones nos aferramos a esto y nos da miedo soltarlo, matar el pasado y sus errores quizá nos permita avanzar, volar, ser libres.

Antes de verla tómense una aromática para que sus nervios estén relajados, calmados, y puedan recibir cada dardo de la función; viajar con cada personaje y reconocer que todos tenemos tormentas que nos agobian y que nos podemos ahogar o quemar si no las afrontamos; incluso si la verdad liquida nos desborda y termina explotando o derramándose por nuestros oídos.

La obra también contiene un humor fino, cruel y negro que suaviza o recrudece el peso de cada tragedia de los personajes, como la sudadera que nadie podrá medirse, la ubicación del café y el azúcar, la mordaza, la situación con el gerente, o el desfile interminable de teteras.

La obra tuvo una imagen que me encantó e impactó; una mujer tras una jaula observando un pájaro encerrado que es ella misma, que se niega a salir, aunque tenga la jaula abierta. Si puedes ver Pájaros, y si logras reconocer tu jaula; afronta el miedo y muere a lo que te ata, vuela, sé libre.




 

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