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Mostrando entradas de septiembre, 2010

DESPACIO

Trenes desbordados tus dedos, incendian mi piel de deseo. Se congela el tiempo de los dos, mientras besar tus labios planeo. Un volcán palpita, pronto estallará, tú lo aceleras al acercarte. No sé lo que tu boca hará, yo no paro de mirarte. Tus luceros de brillo explotan, despacio recorres mi boca, emociones crecen y no se agotan, mi resistencia ya es poca, y unos besos del alma brotan.

LO CONOCÏ

Lo miré y un viento helado, vi su mirada seguridad, tejió palabras magia, mi palpito aceleró, dejar de mirarlo no podía, no sé por qué me asusté, sudor apoderándose de mí, mi cuerpo halaba a él, su mano toqué, las dermis desnudas, me sentí suya, me miró y me sentí viva, respondió mis preguntas leyendo mi mente, me extasió con su presencia, al verlo no simpático, me sorprendía lo que me producía, como me acariciaba con sus palabras, como producían orgasmos su sonrisa, como no necesitaba besarlo para sentirme realizada, primera vez que solo la presencia me satisfacía totalmente, que comprendí lo que significa un roce, una caricia, un beso, cuando la forma atrae vacía, y lo diferente cuando el fondo te atraviesa incendiando el alma, enamorando los sentidos, rasguñando las entrañas de placer con una mirada.

CONSTRUYENDO RESPETO

Él: Te quiero decir algo. Ella: Muero de ganas por escucharlo. Él: Quisiera tener la suavidad de una gota, para rozar con mis dedos… Ella: Detente. Quiero escucharlo más cerca. Él: Quisiera que mis dedos te acaricien con la suavidad de una lágrima, rozando el borde y cual naufrago perderme en el centro… Ella: Deja entonces que sea la sirena que murmure canciones y versos que enamoren, que me acerquen a tus oídos y broten sonidos que te lleven a la cúspide… Él: Yo pasaría mis labios siguiendo el recorrido de mis dedos. Ella: Tejeré palabras que atraviesen las cremalleras de tu espíritu. Él: Me detendré con mis labios y sentirás mi respiración, y ella te comunicará cuanto te deseo. Ella: Entonces sentiré que puedo confiar más en ti. Él: Entonces sabrás que soy tuyo. Ella: Cuando tus dedos cual lagrimas rocen la piel de mis labios, y luego tus labios recorran tras ellos el mismo camino y se detengan, para que respirando me digas, que tanto me respetas que solo aspiras un beso y mi compañí

DESPACIO

Trenes desbordados tus dedos, incendian mi piel de deseo. Se congela el tiempo de los dos, mientras besar tus labios planeo. Un volcán palpita, pronto estallará, tú lo aceleras al acercarte. No sé lo que tu boca hará, yo no paro de mirarte. Tus luceros de brillo explotan, despacio recorres mi boca, emociones crecen y no se agotan, mi resistencia ya es poca, y unos besos del alma brotan.